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Nuestra Historia

NUESTRA
HISTORIA

DON KB · Desde 2013
Primer señuelo DON KB - Banana 2.0
El primer señuelo DON KB · 2013

DON KB nace en el año 2013, comenzando con la fabricación de ranas antienganche para la pesca. Pero la verdadera idea de la marca surge durante una salida de pesca a la que fui invitado.

Mientras pescábamos, mi compañero comentó que a los clásicos señuelos banana "les faltaba algo": el rattling. Ese fue el momento exacto en el que pensé que había que modernizar y actualizar la calidad de los señuelos nacionales.

Ese mismo día comenzó el proyecto del primer señuelo con rattling fabricado en Argentina: la mítica Banana 2.0.

Todo empezó con las ranas antienganche. Talladas y pintadas a mano, fueron los primeros señuelos DON KB y la semilla de todo lo que vino después.

De aquel origen artesanal nace la filosofía de la marca: señuelos pensados por pescadores, probados en nuestros ríos y hechos para aguantar los ataques más duros del dorado y la tararira.

Primeras ranas DON KB hechas a mano
Las primeras ranas DON KB · Hechas a mano

A partir de ahí, en DON KB nunca dejamos de innovar. Fuimos incorporando nuevas tecnologías y desarrollos únicos, como el primer señuelo argentino con transferencia magnética de peso, pinturas súper resistentes, identidad visual propia con ojos diferenciados y hasta el primer señuelo lanzado al mercado con anzuelos simples, entre muchas otras mejoras pensadas para el pescador moderno.

Para mí, esto no es un trabajo…
es un estilo de vida.

¿Y cómo surge el nombre DON KB?

Mientras pensaba un nombre para la marca, quería algo que sonara en inglés, pero que no tuviera traducción. Justo en ese momento vi en la revista Weekend una nota sobre el fallecimiento de Don Alberto, creador de la marca Alfers. Como yo aspiraba a seguir un camino parecido al suyo dentro del mundo de la pesca, tomé inspiración de ahí.

A mí siempre me dijeron "KB", por "cabezón"… aunque sinceramente nunca supe bien por qué, jajaja. Y así nació DON KB.

Mi pasión por la pesca viene desde muy chico, gracias a mi papá y a mi padrino, que me llevaban a pescar a todos lados. Y también gracias a mi mamá, que me aguantaba llevándome al muelle con 5 grados de temperatura y vientos de 50 km/h, jajaja.

Por suerte, hoy puedo disfrutar de trabajar en lo que más amo: la pesca.